Muchas veces caminamos por el jardín o el patio y arrancamos plantas que consideramos “maleza” sin saber que algunas de ellas han sido valoradas durante siglos por la medicina tradicional y el cuidado natural del cuerpo.
Ver crecer una de estas plantas espontáneas es, para muchos conocedores, como encontrar oro verde en casa.
No porque haga milagros, sino porque bien usada puede convertirse en un apoyo natural para el bienestar diario, el cuidado de la piel y hasta la cocina.
Una de las razones por las que estas plantas son tan apreciadas es su riqueza en compuestos naturales: minerales, antioxidantes, fibras y aceites esenciales.
Nuestros abuelos solían aprovecharlas en infusiones, cataplasmas o aceites, siempre con respeto y moderación. Recuperar ese conocimiento nos ayuda a reconectar con la naturaleza y a depender menos de productos industriales.
Receta 1: Infusión suave para uso tradicional
Ingredientes:
1 cucharada de hojas frescas o secas de la planta
1 taza de agua
Preparación:
Hierve el agua, apaga el fuego y añade las hojas. Tapa y deja reposar 10 minutos. Cuela antes de usar.
Indicaciones de uso:
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