Los riñones son órganos esenciales que trabajan silenciosamente cada día para mantener el equilibrio de nuestro cuerpo.
Se encargan de filtrar los desechos, regular la presión arterial, producir hormonas y mantener el equilibrio de líquidos.
Sin embargo, muchas veces no prestamos atención a las señales que indican que nuestros riñones podrían estar en peligro. Identificar a tiempo estos síntomas puede marcar la diferencia entre una función renal saludable y una enfermedad más grave.
Una de las señales más comunes es la hinchazón en los tobillos, pies o manos. Esto ocurre porque los riñones dejan de eliminar correctamente el exceso de líquidos del cuerpo.
También es importante prestar atención a cambios en la orina, como color muy oscuro, presencia de espuma, sangre o necesidad de orinar con mucha frecuencia, especialmente durante la noche.
El cansancio constante es otra advertencia.
Cuando los riñones no funcionan bien, no producen suficiente eritropoyetina, una hormona que estimula la creación de glóbulos rojos.
Esto provoca anemia y una sensación de agotamiento continuo.
Asimismo, los dolores en la parte baja de la espalda o en los costados pueden ser indicios de infección o cálculos renales.
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